¿Tienes los siete tarros de oro?

Hoy me gustaría hacer una reflexión, primero os invito a leer esta pequeña historia de Anthony de Mello.

LOS SIETE TARROS DE ORO

Al pasar un barbero bajo un árbol embrujado, oyó una voz que le decía: «¿Te
gustaría tener los siete tarros de oro?». El barbero miró en torno suyo y no vio a
nadie. Pero su codicia se había despertado y respondió anhelante: «Sí, me gustaría
mucho». «Entonces ve a tu casa en seguida», dijo la voz, «y allí los encontrarás».
El barbero fue corriendo a su casa. Y en efecto: allí estaban los siete tarros, todos
ellos llenos de oro, excepto uno que sólo estaba medio lleno. Entonces el barbero no
pudo soportar la idea de que un tarro no estuviera lleno del todo. Sintió un violento
deseo de llenarlo; de lo contrario, no sería feliz.
Fundió todas las joyas de la familia en monedas de oro y las echó en el tarro. Pero
éste seguía igual que antes: medio lleno. ¡Aquello le exasperó! Se puso a ahorrar y a
economizar como un loco, hasta el punto de hacer pasar hambre a su familia. Todo
inútil. Por mucho oro que introdujera en el tarro, éste seguía estando medio lleno.
De modo que un día pidió al Rey que le aumentara su sueldo. El sueldo le fue
doblado y reanudó su lucha por llenar el tarro. Incluso llegó a mendigar. Y el tarro
engullía cada moneda de oro que en él se introducía, pero seguía estando
obstinadamente a medio llenar.
El Rey cayó en la cuenta del miserable y famélico aspecto del barbero. Y le
preguntó: «¿Qué es lo que te ocurre? Cuando tu sueldo era menor, parecías tan feliz y
satisfecho.
Y ahora que te ha sido doblado el sueldo, estás destrozado y abatido. ¿No será que
tienes en tu poder los siete tarros de oro?». El barbero quedó estupefacto: «¿Quién os
lo ha contado, Majestad?», preguntó.
El Rey se rió. «Es que es obvio que tienes los síntomas de la persona a quien el
fantasma ha ofrecido los siete tarros.
Una vez me los ofreció a mí y yo le pregunté si el oro podía ser gastado o era
únicamente para ser, atesorado; y él se esfumó sin decir una palabra. Aquel oro no
podía ser gastado. Lo único que ocasiona es el vehemente impulso de amontonar cada
vez más. Anda, ve y devuélveselo al fantasma ahora mismo y volverás a ser feliz».

“El canto del Pájaro” Anthony de Mello

 

¿Que os a parecido? A mi me hizo reflexionar y pensar acerca del deseo y del apego. En nuestra vida nos aparecen muchas voces ofreciéndonos tarros llenos de oro, pero cuando nos preguntamos si eso nos va a dar la felicidad, simplemente desaparecen.

¿Cuantos tarros estas intentando llenar en tu vida?

¿Crees que cuando estén llenos obtendrás la Felicidad?

¿Que puedo hacer yo para no continuar desperdiciando tiempo y dinero en llenar tarros de oro?

Una metáfora sobre el cambio…

“¿Quién se ha llevado mi queso?”

Este es el título del primer libro de autoayuda que leí en el cual se hacia una metáfora sobre el cambio y sus consecuencias. Si no lo has leído aun puedes ver el vídeo y sentirte identificado con cada uno de los personajes, ya sean ratón o personita. Espero que este cuento tan simple, solo en apariencia, os haga reflexionar y buscar nuevos almacenes de queso.

Un cuento para los que dudan de la eficacia del coaching

Un coach iba caminando por los pasillos de una empresa que fabricaba jabones cuando se encontró con el gerente.

Mientras hablaban, el gerente dijo:

-“La metodología del coaching no puede ser muy buena, porque todavía hay mucha gente en la empresa que sigue haciendo lo mismo que antes.”

El coach miró por la ventana y vio un niño cerca jugando con barro. El niño estaba manchado de barro de pies a cabeza.

El coach le dijo:

-“Su jabón no puede ser muy bueno, porque todavía hay muchos sucios en el mundo.”

El gerente respondió:

-“Bueno, solamente limpia cuando una persona lo usa.”

-“¡Exactamente! Igual pasa con el coaching.

Un Abrazo